DE ARGENTINA CON SANGRE FRANCESA

Cuando hablamos de Malbec sin duda pensamos en Argentina, sin embargo, esta popular uva productora de seductores vinos, corpulentos, intensos y afrutados, tiene en realidad sus orígenes en la elegante y refinada Francia.

Cahors es el lugar donde antes se cultivó el Malbec, ahí llamada Côt. Los vinos de esta variedad eran tánicos y robustos, llamandolos “vinos negros de Cahors” por su intenso color y sus matices oscuros. Estos eran apreciados por la alta sociedad durante el imperio romano, inclusive luego de la caída del imperio, los vinos de Cahors mantuvieron su élite. Leonor de Aquitana contribuyó a la expansión, sobre todo en el mercado británico. Sin embargo, a mediados del siglo XIX los vinos de Cahors y el Malbec entran en una decadencia extrema, la plaga de la filoxera acabó con las casi 40,000 hectáreas plantadas. A partir de esta devastadora experiencia, los viticultores franceses perdieron sus lazos con el Malbec.

Sin embargo, a mediados del siglo XIX, los vinos de Cahors y el Malbec entran en una decadencia extrema, la plaga de la filoxera acabó con las casi 40,000 hectáreas plantadas. A partir de esta devastadora experiencia, los viticultores franceses perdieron sus lazos con el Malbec.

De la mano de Michel Pouget en 1852, el Malbec llega a Argentina. Pouget era un ingeniero francés contratado por el gobierno argentino para incorporar nuevas variedades de cepas, en este caso europeas, para mejorar la industria vitivinícola nacional argentina. Finalmente, después de largos viajes por el mundo, el Malbec encuentra un nuevo hogar.

El Malbec se adapta rápidamente a los diversos terruños que ofrece la vasta geografía Argentina y poco a poco comienza a producir vinos notablemente mejores que en su tierra de origen. Argentina se convierte en el único país en el que se encuentran cepas originales de Malbec, auténticamente provenientes de Francia.

Argentina hoy en día es el principal productor de Malbec del mundo, con un poco más de 39,000 hectáreas plantadas a lo largo de todo el país, seguido por Francia, Italia, España, Sudáfrica, Nueva Zelanda y Estados Unidos. El Malbec argentino es opulento, vigoroso, potente. Su personalidad se forja principalmente por las condiciones específicas que brinda la cordillera de los Andes, siendo Mendoza la principal región vitivinícola del país.

La característica principal del Malbec es su color violeta intenso con notas en nariz a cerezas, frutillas o ciruelas, uvas pasas y pimienta negra, en algunos casos con reminiscencias de frutas cocidas; por ejemplo, mermelada, dependiendo de cuándo se haya realizado la cosecha y cuánto tiempo estuvo en barrica. En boca, el Malbec es cálido, amable y muy frutal, con taninos que no son agresivos, mientras que cuando se le añeja en barrica adquiere tonos a café, vainilla y chocolate.

El Malbec es un excelente acompañante de carnes rojas, carnes a la parrilla, guisos intensos y especiados, quesos duros, pastas con salsa de tomate o simplemente solo.

El 17 de abril de 1853, fue el día en el que llegó el Malbec por primera vez a Argentina, por esta razón, el 17 de abril es considerado el Malbec World Day; el punto de partida para el desarrollo de esta cepa, emblema de la vitivinicultura argentina a nivel mundial. 


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Autor: David R. Zambrano Azuaje / Sommelier / Vinoteca

e. david.zambrano@vinoteca.com

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