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NUEVA YORK - ESCAPADA DE OTOÑO

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Sin duda, una de las mejores épocas del año para visitar Nueva York es cuando llega el otoño. El clima es ideal, y con la temporada, el color de sus árboles cambia y el apetito aumenta. Aquí una muestra de ello.

Cuando llegamos, el clima era inmejorable. Con un máximo de 22 grados y la incipiente señal de la llegada del otoño, se traducía en los colores de árboles: ocre, amarillo, rojo y verde. El despido incesante de las hojas de los fresnos y encinos que pueblan el gran pulmón que es Central Park, cubría abundantemente sus bancas.

Aunque nuestra visita obedecía a rasgar un poco el velo de lo cotidiano, también exigía una agenda culinaria en restaurantes y sitios que queríamos probar. Instalados en un hotel cercano a Central Park, decidimos dirigirnos al Hudson River Line y alquilar bicicletas para pasear por la amplia banqueta que recorre el río, deteniéndonos en las pequeñas plazas que se adentran y en los caminos que van guiando el recorrido. El destino era el mercado francés Le District, una excelente opción para recorrer distintos puestos de boulangerie, fromagerie, charcuterie, bar à vin, entre otros. Ahí puedes sentarte en uno de sus distintos puestos, según el antojo, y degustar una gran variedad de platillos. Nosotros nos decidimos por ostras y vino blanco para acompañarlas. Resultó ser una excelente decisión.

Por la noche, teníamos reservación en el restaurante que dirige el galardonado chef mexicano Enrique Olvera: Cosme. El lugar, ubicado en 21st Street, presenta una ambientación moderna a media luz y mesas totalmente ocupadas, lo que exige reservar con anticipación. Mientras alistaban nuestra mesa, nos sentamos en uno de los bancos de la iluminada barra a beber un Striptease, un coctel con base de mezcal; el restaurante posee una gran carta de este destilado mexicano. Después de ver las opciones en la carta, nos decidimos por una burrata con toques mexicanos, como epazote, mojo de ajo y ejotes; enmoladas con ricotta, hoja santa y queso fresco; y las imperdibles duck carnitas. Sin duda, Olvera y su equipo están demostrando que su cocina puede competir en los escenarios gastronómicos más exigentes, como es Nueva York.

El día siguiente decidimos visitar el bello barrio de Greenwich y sus incomparables plazas, como Washington Square Plaza, lleno de gente tomando el sol en sus jardines. Una vez trabajado el apetito, continuamos con el siguiente en la lista: Estela. Ubicado en la frontera de Little Italy, justo sobre Houston, el restaurante de Thomas Carter e Ignacio Mattos, resultó una muy grata sorpresa. De comida que presume ser mediterránea, el lugar exige igualmente reserva con anticipación, ya que es uno de los sitios trendy en Nueva York.

Nos sentamos en la barra del pequeño restaurante ubicado en un edificio que antes albergaba una pequeña fábrica de textiles y que tan solo hace una semanas había tenido entre sus invitados al presidente Obama. Nos decidimos por un Pinot Noir del Willamette Valley en Oregón, que por sus notas elegantes y delicadas combinó con los platillos. De su corto menú pedimos unos mejillones en escabeche que resultaron deliciosos, para seguir con una ensalada de cangrejo y seaweed, extraordinaria. Concluimos con un arroz frito negro, con calamar y romesco, que resultó fuera de serie. Increíble experiencia.

La noche antes de partir a Boston, visitamos el restaurante italiano Babbo, que dirige el chef Mario Batali. Ubicado en el bello barrio de Greenwich, es un pequeño sitio acogedor y de luz media que emanaba olores de platillos de otoño con la icónica trufa de Alba. La trufa la presumían en su menú y la ofrecían al gusto en cada uno de sus pastas y platillos; que por supuesto se sumaba a la cuenta según los gramos que pedías. Nos decidimos por un tagliatelle con trufa blanca, que resultó espectacular, para seguir con el capretti: cabrito de lechal que solo lo sirven en otoño, según dijo el mesero, y que fue cocinado con perfección.

Al día siguiente, partimos a la ciudad de Boston en el cómodo tren que sale de Pennsylvania Station; tardamos tres horas y media recorriendo la costa este. Es un paseo admirable: vas observando los distintos pueblos intermedios entre ambas ciudades, con sus marinas y botes de distintas capacidades, además del color de los árboles en el trayecto, cuando las hojas verdes dan paso a las otras tonalidades del otoño. El tiempo a nuestro siguiente destino pasó volando (y de la mejor manera).

ESTELA: DOS GENIOS
El éxito de Estela no sorprende luego de ver quién está detrás. Esto parecerá name dropping pero no hay otra manera de explicarlo.
THOMAS CARTER
Socio / Bebidas & Servicio
Estuvo al frente del mismo departamento en el premiado Blue Hill, antes de eso con Alain Ducasse en Essex House y como cocinero en restaurante de Nueva York como Le Bernardin y Mercer Kitchen.
IGNACIO MATTOS
Socio / Chef
Nació en Uruguay y fue mentorado por el maestro del fuego, Francis Mallman, y por la leyenda Alice Waters, en Chez Panisse. También fue chef en otro favorito de Nueva York: Il Buco. 

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Autor: Javier Molina / Ferrara Viajes

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