DEVICE-FREE TIME!

La idea de work-life balance es un invento del siglo XIX y desde entonces, hemos luchado por alcanzarlo. Hoy en día, muchas de nuestras actividades diarias involucran horas frente a una pantalla. La escritora/editora Charlotte Lieberman, en un artículo que escribió para Harvard Business Review, comparte su descubrimiento de problemas derivados de ello: encontrar una vida más saludable y balanceada entre la tecnología y el mundo físico. A éste le llama: “tech/body balance”. En su investigación, halló una encuesta hecha por Deloitte en el 2016 donde se encontró que los americanos revisan su celular al menos 8 mil millones de veces al día y el promedio por persona es de 46 veces, incluyendo durante actividades de ocio. Después de hacer consciencia sobre su propia experiencia, decidió hacer un experimento para encontrar dicho balance; dividiéndolo en tres categorías, las que considera actividades físicas básicas. Al finalizarlo, recordó la importancia de crear un balance en nuestras vidas, que todo en exceso es malo y que no necesitamos nuestro celular en todo momento, a pesar de que sintamos que sí.

SLEEPING

El momento antes de irnos a dormir generalmente es un tiempo para relajarse y dejar de pensar en tareas o pendientes. Es el tiempo para dejar que nuestros pensamientos divaguen a cosas sin mucho sentido, que no requieran de nuestra completa atención. Sin embargo, muchos de nosotros pasamos nuestros minutos antes de dormir viendo las redes sociales. Charlotte, en su experimento, asignó solo cinco minutos para ver su celular antes de dormir y más adelante optó por dejar un reloj alarma real, dejando su celular hasta el otro lado de la cama. El resultado fue que no vio las redes sociales antes de dormir, dejando que su mente pensara en la oscuridad mientras sus ojos se iban cerrando por sí solos hasta quedarse dormida.

EATING

Nuestra mente y cuerpo tienen diferentes necesidades para funcionar de manera apropiada y comer es una de ellas. En momentos de estrés o cuando nos encontramos haciendo otras actividades que nos hacen pensar en mil cosas a la vez, comer puede traernos problemas digestivos. Charlotte, como parte del experimento, trato de evitar los aparatos tecnológicos mientras comía. No pudo hacerlo un hábito debido a los pendientes que en ocasiones tenía, pero se propuso comer sin su celular o computadora cerca de ella al menos una vez a la semana. Lo que observó es que al desconectarse, fue más consciente de su cuerpo, pudo comer más despacio y masticar con más cuidado, lo que le permitió disfrutar mucho más su comida.

MOVING

Charlotte ama caminar mientras habla por teléfono y notó que cuando lo realiza tiene ideas más frescas. Por ello, decidió tomar las llamadas mientras salía a caminar, en vez de tomarlas sentada en su escritorio. Después, se propuso una actividad un poco más radical para encontrar el balance que estaba buscando: caminar sin llevarse su celular.

Explica que al principio experimentó incomodidad, ya que olvidaba sus pendientes o juntas programadas. Más adelante, pudo encontrar la sabiduría que ella esperaba que llegara. Al desconectarse de sus aparatos tecnológicos y caminar sin ataduras, se liberó del estrés y sintió más espacio y libertad. 


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Autor: Carmen De Luna / IOS OFFICES

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