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DEL FUEGO AL SOL UNA HISTORIA SOBRE LA GENERACIÓN DE ENERGÍA PARA LA VIDA

Imaginemos al ser humano de hace 200,000 años. Es muy probable que su prioridad fuera la supervivencia y en la medida de lo posible, contar con herramientas que le facilitarán sentirse cómodo y seguro. La vida no era fácil y terminar cada día representaba una victoria en la constante lucha contra las amenazas de la naturaleza. Para fortuna de ese hombre primitivo (y de nosotros), el fuego llegó como un aliado que facilitaría todas sus actividades y con ello marcó el punto de partida de la evolución tecnológica que ha derivado en nuestras sociedades actuales.

Fue entonces cuando el hombre primitivo pudo conocer la primera fuente de energía que podría aprovechar para sí mismo. Manipular el fuego, controlarlo y crearlo, significó un avance muy significativo para su calidad de vida. Gracias al fuego, las personas pudieron disfrutar por primera vez de algunos servicios energéticos como cocinar, calentarse e incluso desarrollar herramientas y armas (como puntas de lanzas).

Al principio el desarrollo de fuentes de energía fue muy lento, y no fue hasta la primera revolución industrial que todo comenzó a crecer en sobremanera.

PERO, ¿QUÉ ES LA ENERGÍA?

La energía (en términos de física) es la capacidad física que tienen los cuerpos (u organismos) para realizar un trabajo. La energía no es un objeto palpable, mucho menos una sensación. De hecho, es sumamente complicado visualizar la energía por sí misma, sin embargo podemos reconocerla a través de sus efectos: la emisión de luz eléctrica, el calor del sol, el movimiento de la tierra, entre otros.

Por otro lado, la energía se clasifica de muchas maneras para facilitar su estudio y comprensión. Existe la energía gravitatoria, cinética, química, eléctrica, magnética, nuclear, radiante, etc. Todas ellas tienen algo en común, la inminente posibilidad de transformación gracias al principio de conservación.

INVESTIGACIÓN, REVOLUCIÓN Y TECNOLOGÍA

La máquina de vapor a cargo de James Watt (1782) fue el inicio de un proceso de transformación tecnológico y social basado en el descubrimiento de nuevos usos de la energía.

La fuerza mecánica se convirtió en la base del desarrollo industrial, la producción de las fábricas aumentó y eso impulsó la revolución de los medios de transporte. La necesidad de encontrar nuevas tecnologías y aplicaciones de las mismas dio origen al invento de un sin fin de máquinas enfocadas a mejorar e incentivar los procesos industriales, tal es el caso del ferrocarril y el barco de vapor.

Desde entonces, el avance de la tecnología no se ha detenido. Con la llegada del Diodo (un dispositivo semiconductor), otro campo tecnológico comenzó a obtener avances significativos: la electrónica digital. La aplicación que más llamó la atención de la comunidad científica fue que este tipo de dispositivos podían convertirse en fuentes generadoras de luz con un consumo mínimo de energía. A esta aplicación se le conoció como Diodo Emisor de Luz, mejor conocido como LED.

Dicho descubrimiento marcó el camino de nuevas formas de iluminación, la evolución era innegable. A la par de la tecnología LED, se desarrollaron los paneles fotovoltaicos. La magia de estos dispositivos consiste en transformar la energía solar en energía eléctrica. Paradójicamente el avance tecnológico ofrece la oportunidad de que el Sol vuelva a ser la principal fuente de energía de la Tierra, ¿cómo no usar este maravilloso recurso?

Los paneles fotovoltaicos llegaron a complementar la tecnología LED. Pese a que en ambos casos el costo inicial no es muy accesible, los rendimientos son muy superiores al momento de aplicar estas tecnologías en conjunto. Otra gran ventaja de los paneles fotovoltaicos es la posibilidad de aplicarse directamente en viviendas, esto logra compensar las cargas pequeñas instaladas, reduciendo considerablemente las facturas de energéticos.

SIGUIENDO EL CAMINO DEL SOL

A través de los años el hombre ha buscado una fuente de energía capaz de satisfacer sus necesidades. La carrera de los energéticos comenzó hace muchos años, cuando se utilizaban combustibles carburantes. Por desgracia, los problemas que implicaba mantener este tipo de combustible no fueron considerados. Actualmente la humanidad enfrenta el reto de reducir el impacto de la contaminación en el mundo; es imprescindible reducir la emisión de los gases de efecto invernadero.

El uso de la tecnología LED, junto a la generación de electricidad por paneles fotovoltaicos, se perfila como una solución simple. La ciencia ha tardado siglos en encontrar la respuesta; ojalá no nos tome tanto tiempo descubrir que después de todo, nuestro principal recurso sigue brillando en lo alto del cielo, ofreciendo beneficios realmente satisfactorios a mediano y largo plazo.


Autor: Jose Antonio Rivera Monroy/ Jefatura de Proyectos / Luxsystems Mexico

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