EL WHISKY JAPONÉS, LA NUEVA REVOLUCIÓN DE LA INDUSTRIA

Japón, en el mundo de las bebidas alcohólicas, quizás era conocido solo por el Sake (elaborado a base de arroz) o Shochu (destilado de trigo, camote o arroz). Sin embargo, desde hace algunos años, el whisky japonés ha empezado a crecer en producción, reputación y sin duda, en calidad.

Lo que en un principio se consideraba una imitación del whisky escocés, es hoy en día un destilado con personalidad propia, que sigue reclutando adeptos y cautivando a los más escépticos.

Todo comienza con Shinjiro Torii, un próspero farmacéutico que importaba vinos principalmente de Portugal, pero que se dio cuenta de que el mercado exigía un poco más. En 1923 funda Yamazaki, hecho que lo catapulta como ‘Padre del whisky japonés’.

Torii contrata a Masataka Taketsuru, un químico que estudió en Glasgow y trabajó en varias destilerías escocesas, convirtiéndose en un experto en la elaboración del whisky escocés. La influencia de Taketsuru fue muy importante en la historia del whisky japonés, ya que fue él quien fundó los cimientos del perfil del whisky que tenemos hoy en día. En 1934, Taketsuru funda su propia destilería llamada Dai Nippon Kaju K.K., la cual más tarde renombraría como Nikka.

A pesar de sus grandes similitudes en estilos y perfiles aromáticos y de sabor, existen grandes diferencias entre el whisky japonés y el escocés, les presento algunas de ellas:

Los whiskys japoneses son menos turbosos que los escoceses, esto se debe a que en Escocia, principalmente en las islas, utilizan la turba en el proceso de secado de la malta, contrario a los japoneses.

Las destilerías japonesas elaboran varios tipos de Single Malt, mientras que las escocesas por lo general solo uno, debido al intercambio de producto que existe entre las destilerías para elaborar los ‘Blends’. Además en Japón las destilerías están mucho más aisladas que las escocesas, forzándolas a producir casi tantos Single Malts distintos como la industria escocesa, a pesar de tener mucho menos destilerías.

Las destilerías japonesas suelen estar geográficamente a mayor altura que las escocesas, lo que les permite tener una presión más baja en su proceso de elaboración y de esta forma extraen más aromas, permitiendo que el whisky tenga una textura más fina y elegante.

Las destilerías japonesas presumen tener fuentes de agua más puras, pues están ubicadas en zonas muy alejadas de las ciudades, donde existen incluso fuentes de agua virgen.

El filtrado del whisky japonés se realiza en algunos casos aún con bambú, una tradición que está siendo cada vez menor, pero es aún de uso común para la purificación del destilado.

El japonés es conocido por brindar respeto a las culturas y tradiciones, el whisky no es la excepción. El respeto de los japoneses por la tradición escocesa del whisky hace que produzcan un destilado de exquisita calidad, integrando a éste su rica sabiduría hasta obtener un producto final con carácter único, que no dudo en recomendarte cuando tenga la primera oportunidad.


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Autor: David R. Zambrano Azuaje / Sommelier / Vinoteca

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