¿ES IMPORTANTE APRENDER A COMUNICARSE?

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“Para aprender a comunicarnos efectivamente debemos darnos cuenta de que todos somos diferentes en la forma en que percibimos el mundo y usar ese conocimiento como guía para comunicarnos con otros”. - Tony Robbins.

El ser humano, de manera innata y natural, posee la capacidad de comunicarse y quizá, por ese hecho, damos por descontado que esta habilidad se desarrollará por sí sola, sin necesidad de mayor esfuerzo o preparación. Crecemos, aprendemos un lenguaje, ‘entendemos’ a otros y suponemos que los demás nos entienden a nosotros.

Esto no es del todo exacto. Como sucede en todas las áreas del conocimiento, comunicarse eficientemente requiere de preparación y enfoque, de cultivar y desarrollar esa habilidad y por supuesto, de en el camino, irla perfeccionando.

La tecnología, la explosión y crecimiento de las redes sociales, y el consecuente acceso para establecer la comunicación o entablar diálogos con personas de diferentes latitudes, culturas y formación, pueden en un principio hacer pensar que comunicarse hoy es más fácil que nunca. Sin embargo, muy probablemente justo ahora sea mucho más difícil establecer una comunicación efectiva que en otros momentos de la historia.

La abundante información disponible y su alcance en un solo ‘clic’ de distancia, nos han vuelto mucho más selectivos respecto a qué prestamos atención y cómo procesamos los datos. También, ante tal facilidad, podemos llegar a sentir o a pensar que sabemos de todo o que somos expertos en cualquier tema. Esto supone un reto mayúsculo para la comunicación, cuya primera regla para que dicha comunicación se cumpla, es la disposición de las partes a ‘escucharse’, a tratar de comprender lo que el emisor comparte.

Si en un primer momento asumimos que ya sabemos de lo que nos van a hablar o tenemos claro que podemos encontrar inmediatamente cualquier información que requiramos, surge instantáneamente ese ‘muro’ invisible que anteponemos a nuestro interlocutor y que complicará todo el proceso.

Por tal razón, es imprescindible, hoy más que nunca, aprender y desarrollar habilidades de comunicación que permitan no solo capturar adecuadamente la atención de quien nos lee o nos escucha, sino ser también capaces de transmitir correctamente lo que existe en nuestro pensamiento. Para ello, se requiere observar y cultivar algunas reglas que, aunadas a nuestro propio estilo, darán como resultado una mejor fluidez en la transmisión de las ideas, logrando así el efecto deseado.

PONTE EN SUS ZAPATOS

Un aspecto fundamental para desarrollar una buena comunicación es, indudablemente, la empatía. El procurar realmente entender a nuestro o nuestros interlocutores o receptores en todo el sentido del término. Ponerse en los zapatos del otro implica comprender que, probablemente, incluso su propio marco referencial sea diferente al nuestro y por ello, ‘no nos entienda’, a pesar de lo claro que supongamos estamos planteando las ideas. El ejercicio de la autocrítica es altamente valioso y puede proporcionarnos herramientas en extremo útiles para alcanzar el objetivo de comunicar eficientemente.

SI QUIERES SER ESCUCHADO, DEBES PRIMERO ESCUCHAR

Otra regla básica a seguir, al buscar una comunicación efectiva, es el prestar atención a tu receptor. Interesarse por su propia idea, en su planteamiento y prestar especial atención a sus necesidades de información. Además, implica el ‘escuchar’ a través de sus silencios mientras uno mismo expone o habla. ¿Qué te está diciendo su lenguaje corporal respecto de tu presentación?

LA PASIÓN PERSUADE

Hablar de lo que a uno le apasiona, de aquello que le genera particular gusto, conlleva de forma natural una emoción contagiosa que se transmite y empata con quien escucha. Sea que en realidad el tema nos entusiasme o ‘tengamos’ que hablar de ello, es vital para nuestra comunicación efectiva que lo hagamos con pasión, con emoción genuina,  respecto a lo que esa información generará en quien la recibe. Solo de esa forma es posible conectar realmente con los demás.

MIENTRAS MÁS EXTENSO, MENOS IMPACTO

Es muy probable que conozcamos la expresión aquella de ‘no emplear dos palabras cuando basta solo una’. El principio sigue siendo, e insisto, hoy probablemente más que nunca, válido. Ante la enorme cantidad de información disponible se precisa ser conciso, directo e ‘ir al grano’. En tanto más nos extendamos, -innecesariamente-, más fácilmente se perderá la atención de quien nos escucha o menos impacto tendrá nuestro mensaje.

Las anteriores son solo algunas reglas mínimas que debieran observarse si pretendemos comunicarnos efectivamente. El ‘secreto’ está en qué tan dispuestos estamos a mejorar nuestra comunicación cotidiana, nuestra comunicación profesional y, con ello, nuestra propia capacidad de influir en cada persona.

“He aprendido que la gente olvidará lo que digas, olvidará lo que hagas, pero nunca olvidará cómo la hiciste sentir”, - Maya Angelou.


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Autor: Fernando Ávila García / Dirección General / Grupo Triunfadores

favilag@triunfadores.com.mx

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