FABRICE SERFATI

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Socio Ignia Partners

Fabrice Serfati es orgullosamente mexicano, chilango de nacimiento y regio por convicción. Es padre de cuatro chavos, tiene 46 años y actualmente es socio de IGNIA Partners. Le apasiona el emprendimiento y su contribución en mejorar nuestro país. Además es Presidente del Consejo de Cordem ABP, ONG que busca empoderar a la mujer a través de la educación. Es Fellow de Victoria 147, una aceleradora de emprendimientos liderados por mujeres. Le gusta mucho la lectura, la música y disfruta las actividades outdoors, particularmente el ciclismo y la carrera.
Tuvimos la oportunidad de platicar con él y a continuación, les compartimos un poco más de su experiencia, esperamos encuentren la motivación para alcanzar sus sueños.

¿Cómo comenzó tu carrera en IGNIA Partners?
Mi carrera en Ignia empezó hace diez años, cuando mis actuales socios Álvaro Rodríguez y Michael Chu me invitaron para echar a andar IGNIA Shared Services; empresa del portafolio del primer fondo, que daría servicios de administración y finanzas a las empresas en las que invertiría ese mismo fondo. Fue emprender de un emprendimiento… Posteriormente me invitaron a ser socio del Fondo y hoy es a lo que me dedico. Básicamente se trata de asociarnos con emprendedores en los que vemos un potencial de crecimiento y lo que hacemos es invertir en ellos para lograr ese crecimiento y eventualmente vender nuestra participación, capturando parcialmente el valor económico creado.

¿Cuál es tu perspectiva del ecosistema de emprendimiento en México?
Lo describiría como un ecosistema en evolución, jaloneando entre la muy cercana influencia de los polos más innovadores y vanguardistas del mundo (Silicon Valley, NY, Boston, Austin) y la realidad de un México que busca sacudirse en status quo. En general creo que hay una parte de México que es tradicionalmente ‘early adopter’, que trae ideas nuevas y vanguardistas y que se enfrenta a un México con mucha regulación, con escasos apoyos financieros, con un deficiente estado de derecho, un México corrupto y con inexistente financiamiento para empresas de reciente creación. Hoy México oscila entre la ola del emprendimiento profesional y lo que queda de un entorno anquilosado que complica iniciativas de emprendimientos. La muy buena noticia es que cada día hay más jugadores profesionales en el ecosistema que allanan el camino para quien inicia, hay más competencia y colaboración que mejora la calidad de los servicios y apoyos a los emprendedores. Para resumir, diría que el ecosistema está en evolución y cada día mejor.

¿Qué te motiva a compartir tu punto de vista acerca del emprendimiento femenino mexicano?
En los últimos años, con movimientos como el #metoo o como los recientes escándalos de hostigamiento sexual en Estados Unidos, está siendo muy obvio que nuestra sociedad no está diseñada para ofrecer las mismas oportunidades profesionales a hombres y mujeres. De ahí nace mi interés en facilitar la equidad de género en las distintas plataformas a las que tengo acceso. Desde IGNIA, facilitar la incorporación de emprendimientos fundados por mujeres, promover en el sector de inversión la incorporación de mujeres profesionales en ese ámbito (acabamos de incorporar a nuestra primer socia del fondo). Desde Cordem, buscar empoderar mujeres de bajos recursos económicos a través de la educación media y superior acompañadas por psicoterapia y desde Victoria 147 (donde soy fellow) mentoreando emprendedoras para que incrementen sus posibilidades de ser exitosas.

La razón por la cual decidí enfocar una parte significativa de mi esfuerzo en temas de equidad de género es porque creo que emparejar el piso para que haya más participación femenina es la forma más efectiva de mejorar nuestra sociedad. El efecto multiplicador que tiene una mujer en la sociedad es mucho más grande del que puede tener un hombre. Su influencia en sus amigas, sus hijos, lo hace exponencial. Si queremos cambiar profundamente a nuestro país, la forma más efectiva de hacerlo es educando y empoderando a nuestras mujeres. Todavía hay una baja participación de emprendedoras en el ecosistema y una manera de resolver esto es hablando del tema, mostrando casos de éxito de emprendedoras exitosas, y a través de esto, animando a más mujeres a que se sumen a esta actividad.

¿Cuál es el panorama de este ecosistema para el 2018?
Los siguientes doce meses van a ser muy interesantes. Por un lado un crecimiento muy importante en opciones de financiamiento para emprendimientos. Habrá manejadores de fondos queriendo levantar fondos con Afores a través de CKDs, lo cual incrementará la liquidez en el sistema. Adicionalmente, cada vez es más intensa la presencia de aceleradoras/incubadoras nacionales e internacionales en México; finalmente los vínculos de los emprendedores mexicanos con los ecosistemas de otros países se siguen fortaleciendo. Todo eso va a resultar en más recursos invertidos en el crecimiento de emprendimientos y mucha más colaboración en el sistema. No solo dinero invertido en emprendimientos, pero gente talentosa trabajando en ellos para lograr su éxito, lo cual conlleva a un círculo virtuoso.

Por otro lado, las elecciones en nuestro país, la negociación de TLCAN y de otros acuerdos comerciales dan cierta incertidumbre al escenario y por ende, cautela en las decisiones de inversión. Me parece que el 2018 es un año de inflexión en donde las expectativas para el mundo del emprendimiento son positivas y se va a definir en gran medida tras las elecciones federales del verano.

¿Qué retos enfrentan los emprendedores en México?
Hay varios, el primero son los tiempos políticos. Me preocupa que en vísperas de las elecciones presidenciales del 2018, los fondos dejemos de invertir o seamos mucho más conservadores con el tipo de emprendimientos que apoyemos. Muy relacionado con la poca visibilidad sobre cuál sería el resultado de las elecciones. Me gustaría pensar que logremos que el emprendimiento sea una actividad no expuesta a ciclos políticos sexenales.

El segundo, el tipo de cambio. Los retornos para inversionistas internacionales se están viendo mermados por la devaluación del peso. Claramente vuelve más baratos los activos, pero en el proceso devaluatorio, los retornos disminuyen, lo cual podría volver más interesantes otros países y necesitamos dinero inteligente en México.

El tercero es nuestra colaboración como ecosistema, necesitamos coinvertir. Es esencial que los actores del sistema actuemos juntos, eso disminuye el riesgo sistémico, mejora la calidad de las inversiones y de la gestión de las mismas. Permite generar continuidad en la curva de capital al llevar a una empresa a pasar por el ciclo de inversiones ángeles, seguida del capital emprendedor y terminando por capital privado. Creo que sigue siendo un reto, pero vamos en buen camino.

El cuarto riesgo que veo es la relación entre los emprendedores y los inversionistas. Creo que debe ser una relación de iguales, de socios que se complementan y tienen el objetivo común de lograr que un emprendimiento sea exitoso. En mi experiencia, son relaciones que implican mucho respeto mutuo y una escucha profunda. Creo que el punto en donde está el sector actualmente puede ser polarizante, haciendo emprendedores rockstars e inversionistas muy enfocados en ser identificados como ‘founder-friendly’, obviando la necesaria interacción fuerte y constructiva entre socios. Las relaciones más enriquecedoras que tengo actualmente con los socios emprendedores que tenemos en el fondo, son con los emprendedores que nos retan, que cuestionan, pero también escuchan y aceptan retroalimentación, obviamente en forma respetuosa. Me preocupa que en una cultura demasiado “amable” o “light” se pierda eso.

El quinto riesgo que veo es el de fondeo, las startups e incluso empresas un poco más maduras no son susceptibles de financiamiento bancario. Igualmente las rondas A’s están siendo difíciles de concluir. Sin duda está cambiando, pero lentamente.

Finalmente el último riesgo que veo es el rol que juegan las grandes empresas corporativas en nuestro mercado, no solamente desde la óptica de potenciales inversionistas o adquirientes de empresas en las que hemos invertido, pero también desde temas más básicos como sus ciclos de compras a startups y pasado este punto, su ciclo de pagos. Me parece que las grandes empresas en nuestro país todavía no entienden su responsabilidad en cuanto al pago puntual de los productos que adquieren de empresas jóvenes. De su compra o pago depende el flujo de empresas que están empezando y dado el tiempo que se toman en pagar o en comprar productos de empresas pequeñas, están matando opciones de innovación y disrupción muy importantes.

¿Qué beneficios ofrece IGNIA Partners como promotores del Emprendimiento?
IGNIA es un fondo de inversión en capital emprendedor, como tal, nos asociamos a través del capital con emprendedores que estén en negocios en etapas tempranas. Adicionalmente a los recursos económicos que aportamos, traemos a la mesa relaciones comerciales, socios estratégicos, principios de gobierno corporativo y visión estratégica. Creemos que a través de profesionalizar los emprendimientos en los que invertimos, mejoramos sustancialmente su probabilidad de éxito. Al participar en emprendimientos exitosos, contribuimos en crear casos de éxito que inspiran a otros a entrar en el mundo del emprendimiento y así construimos un ecosistema sólido que genera valor económico para la sociedad.

¿Qué cambios necesitamos ver para que el panorama sea más favorable para empresas emergentes?
La verdad es que en los últimos 10 años hemos visto una mejora sustancial en el entorno en el que operan las empresas de reciente creación. Con la creación del INADEM, se le dio una voz a las empresas nacientes y los apoyos, si bien han sido suficientes, han facilitado mucho la incorporación de emprendimientos y su acceso a los mercados. ¿Qué falta? Un estado de derecho mucho más efectivo, en donde los acuerdos legales se cumplan de manera completa y rápidamente. Falta un entorno que tenga cero tolerancia con la corrupción y con la impunidad. Falta que las empresas más grandes que contratan a las pequeñas, asuman la responsabilidad de pagarles bien y a tiempo. Eso permitirá a los emprendedores planear su flujo y seguir invirtiendo en su crecimiento. Finalmente, falta que las empresas grandes, capaces de comprar empresas en crecimiento, entiendan que una parte relevante de su innovación disruptiva puede venir de la adquisición de emprendimientos y que deben pagar un precio justo por eso.

 ¿Sobre qué valores se rige IGNIA Partners? (¿y Fabrice?)
En IGNIA creemos en los siguientes valores, sin un orden en específico: Trabajo en Equipo; Humildad; Respeto; Profesionalismo e Integridad. Buscamos incorporar estos valores en todas las decisiones que tomamos y funcionan como un filtro para saber qué hacer en caso de duda.

Nuestra misión es lograr un mundo más equitativo y nuestra visión es lograrlo empoderando emprendedores para lograr sus sueños. Estos valores los definimos con todo el equipo, así que considero que reflejan muy bien lo que creo. Si tuviera que añadir algo, diría que creo profundamente en la colaboración y en la equidad, y al estar en el negocio de hacer asociaciones, creo que cuando me siento en la mesa para arrancar un negocio, siempre tengo eso en mente. Nuestro negocio, aunque parece financiero, es mucho más de personas, acuerdos y de ayudar a que los individuos y las organizaciones alcancen su máximo potencial. En suma, nuestros intereses están totalmente alineados.

¿Cuál es tu motivación para dar lo mejor de ti día a día?
La primera y más importante es el reconocimiento: que soy muy afortunado de hacer lo que hago. Mi negocio me permite estar cerca de personas interesantes que están dispuestas a cambiar el status quo con su trabajo. Esa es una gran motivación. Otra es pensar que a través de mi trabajo diario y del impacto que tiene en las empresas en las que invertimos y en nuestros socios, estamos verdaderamente mejorando la calidad de vida de muchos mexicanos y por lo mismo dejando un mejor mundo para nuestros hijos.

¿Qué consejos le pudieras dar a un emprendedor que apenas comienza su trayectoria profesional?
Le diría que sea profesional, que se prepare, que no improvise, que busque mentores para darle forma a sus ideas y después que se lance con todo su negocio y que no se rinda. La resiliencia es sin duda una de las principales competencias de un emprendedor.


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