UNA BUENA COMUNICACIÓN, ¿FACILITA VENDER MÁS?

Imaginemos una situación común: Has desarrollado un gran proyecto mismo que, con una significativa inversión inicial, puede reducir considerablemente los costos fijos de la empresa. En tu mente está muy claro cómo se implementa cada etapa del proceso, cómo se mide el avance y cómo se recupera la inversión en el corto plazo, generando con ello un continuo ahorro. La cuestión fundamental es trasmitir a los directivos y demás socios tu idea, que vean las cosas del mismo modo que tú. El propósito -si se puede denominar así- final, es que apoyen el proyecto y por supuesto, lo implementen. Sin embargo, esto último no sucederá si no logras que tu audiencia “capte” correctamente tu idea, que “vea” con tus ojos el proyecto. Solo así, al entenderlo y verlo de la misma forma que tú, será natural e inevitable su respaldo.

Por ello es tan relevante el comunicar eficientemente las ideas. Si no transmites adecuadamente tu forma de ver las cosas, el público -cualquiera que este sea-, desde una sola persona y hasta un auditorio de millones, no compartirá tu visión y será más complicado que accedan a lo que planteas.

¿Y cuáles son los factores que impiden que trasmitamos adecuadamente nuestras ideas?

La experiencia me ha convencido que son 4 los elementos determinantes, básicos, que requieren practicarse y perfeccionarse si se quiere estar en posibilidad de llevar a cabo una presentación exitosa.

Estos elementos los podemos sintetizar de la siguiente forma:

  • Control de la ansiedad. (Los famosos nervios, el miedo a pararse frente al auditorio).
  • El mensaje: (discurso, presentación, las palabras que vamos a pronunciar).
  • La expresión oral. (volumen de la voz, dicción, modulación).
  • Lenguaje corporal. (ademanes, gesticulación, posición del cuerpo).

El conocimiento, estudio, práctica y dominio de estos cuatro temas –enunciativos, no limitativos- garantizan una presentación efectiva frente a cualquier audiencia, consiguiendo lo que me parece más importante: transmitir realmente tu idea, tu concepto y lograr así que quien te escucha entienda tu punto de vista, facilitando su adhesión al mismo.

Sostengo la anterior afirmación al considerar que cualquiera que sea el objetivo –secundario- de tu presentación, lo realmente importante, valioso y trascendente será que logres comunicar correctamente tu visión de las cosas, el concepto claro de tu proyecto, la forma en que visualizas se ejecuta tu propuesta, la importancia que para ti -y para los demás- tiene tu mensaje.

E insisto, si tu auditorio no recibe correcta, adecuadamente la “traducción” de tu pensamiento, resultará muy complicado que consigas tu objetivo o propósito formal.

Por ello la importancia de estudiar y perfeccionar las técnicas que te permitan conectar eficientemente con quienes te escuchen, despertando las emociones que mueven a las personas a actuar, convirtiéndolas así en aliados de tus palabras y generándote, en consecuencia, un mayor beneficio, tanto personal como profesional.


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@fernandoavilag