¿POR QUÉ NACEN LOS PROBLEMAS EN UNA EMPRESA FAMILIAR?

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Cuando una persona crea una empresa, lo hace pensando muchas veces no solo en su crecimiento profesional, sino en crear un soporte económico que proporcione bienestar y estabilidad a su familia. Sin embargo, ¿qué pasa cuando la empresa crece al punto de pasar el liderazgo a la siguiente generación?
De acuerdo con Forbes, hoy en día menos del 30% de los negocios con este perfil en México concluyen una transición exitosa a la segunda generación y solo el 12% logra avanzar a la tercera.

Es cierto que lo que todos quieren es la paz y no provocar fracturas en la relación familiar a causa de fricción en temas laborales. Sin embargo, esto es algo complicado de manejar ya que los problemas del negocio se hacen difíciles de olvidar en los momentos en familia.

Cuando estas situaciones aparecen, el responsable es el fundador, la cabeza o el dueño de la empresa, pues todo esto sucede a falta de liderazgo y autoridad. Es cierto que existe un gran reto generacional entre el papá, los hijos y los nietos, sin embargo el problema más grande al que se enfrentan las empresas familiares es el saber organizarse, así como tener y entender una jerarquía que verdaderamente se cumpla, logrando delegar responsabilidades de la manera correcta a las personas correctas. En muchas ocasiones, los problemas se desarrollan en el momento en que los diferentes integrantes de la familia y de la empresa buscan igualdad en sus puestos de trabajo, pues no comprenden que cuando se habla del negocio, todos tienen diferentes habilidades que deben ser colocadas de forma estratégica en diferentes puestos, por lo que no pueden estar involucrados en los mismos asuntos.

Uno de los momentos más complicados es cuando el líder principal muere, si él no supo solucionar los problemas, lo más probable es que estos continúen entre las nuevas generaciones, repercutiendo en la producción de la compañía, muchas veces concluyendo en un cierre de operaciones.

Queda claro que cada uno de los integrantes de la empresa y a su vez de la familia, tienen como único objetivo el tener una empresa próspera que beneficie a todos. Lo más triste en esta clase de conflictos no es perder una empresa sino una relación personal, por lo que es de mucha importancia reconocer que se necesita ayuda. Lo más recomendable es que una persona externa asesore a la empresa pues ésta será objetiva y no se verá influenciada por temas personales.

El gran reto de las empresas familiares se encuentra en reconocer que la parte personal no tiene lugar en la oficina, pues si la empresa se administra como se debe, entonces todo funcionará como se debe y con ello ninguna relación familiar se verá afectada por motivos de este tipo.


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Autor: Esteban De Gyves / Coach Empresarial / Property Public Relations

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