¿AFECTA EL NERVIOSISMO TU PRESENTACIÓN DE VENTAS?

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¿De dónde vienen los nervios? ¿Por qué en ocasiones es tan difícil desaparecerlos? ¿Cómo evitarlos al momento de realizar una presentación en público?

 Seguro que existen infinidad de ocasiones en que te has formulado estas preguntas. Al tiempo de pretender dar respuesta a ellas, intentaré explicar qué hacer con esos nervios, con el objetivo de que no nos afecten al momento de llevar a cabo cualquier tipo de exposición pública.

¿Cuál es la causa del nerviosismo al llevar a cabo una presentación?

Lo primero es definir y aceptar, la causa del estrés o miedo al exponer.

Al estar frente a un auditorio del tipo y tamaño que sea y comenzar a hablar, solo tenemos dos opciones: hacerlo bien o hacerlo mal; ambas con sus respectivos niveles de gravedad. Lo anterior, aunque suene por demás lógico, conlleva una carga racional y emocional que nos provoca el nerviosismo ya señalado. Me explico.

En nuestro interior sabemos que si la exposición sale bien, muy bien o excelente, no hay problema. Estaremos tranquilos, satisfechos y todo estará en su lugar, en orden. Sin embargo, si la exposición sale mal, muy mal o desastrosa, hay un gran problema: nuestra imagen, la percepción que los demás tengan de nosotros se verá seriamente afectada. Si mis colegas, jefes o subalternos me consideran un experto en determinado tema y al exponerlo públicamente me trabo, confundo, enredo, tartamudeo o vacilo, es muy probable que piensen que quizá no era tan experto como ellos suponían. Peor aún si la gente que me está escuchando no me conoce, pues no tienen ningún otro elemento para formarse una idea acerca de mis competencias y conocimientos, por lo que sencillamente me ‘etiquetarán’ como alguien que “no sabe”.

El detalle es que técnicamente no es posible asegurar que la presentación que estoy a punto de iniciar saldrá bien. Es decir, siempre existe la posibilidad de que mi exposición no sea buena y si eso sucede, las consecuencias serán las que ya señalamos anteriormente. ¡Eso sí que da miedo! En otras palabras, lo que está en juego al momento de hablar en público, de realizar cualquier presentación o exposición, es la imagen, la idea, la percepción que los demás tienen o van a tener de cada uno de nosotros. Esa es la verdadera causa del estrés y nerviosismo previos.

Es completamente entendible y natural que ante la sola posibilidad de exponer algo, se comience a sentir ese tan conocido estremecimiento en las extremidades, sudoración (en muchas ocasiones excesiva), temblor en la voz y muchas otras formas en que se manifiesta el nerviosismo o el estrés. La más grave, sin duda, es que llegue incluso a olvidarse una parte o todo de lo que pretendíamos hablar.

¿Cómo controlar el estrés natural al hablar frente al público?

En mi experiencia, sostengo que no debemos buscar evitar o desaparecer los ‘nervios’, sino se trata de controlarlos.

El miedo a que las cosas salgan mal nos ayuda a mantenernos alertas, a cuidar los detalles y evitar los excesos de confianza. Si eliminamos ese miedo, corremos el grave riesgo de confiarnos y tropezar de la peor forma y en el más inoportuno momento a la hora de llevar a cabo nuestra presentación. Por ello, lo ideal no es evitarlos, sino controlarlos.

Existen dos técnicas que nos ayudarán a manejar o controlar efectivamente ese nerviosismo, sumadas a la evidente y obvia preparación del tema:

  • Una respiración correcta.
  • Una adecuada actitud mental.

El aprender a manejar ambas, aunado al uso de otras herramientas de comunicación, garantiza la realización de presentaciones de alto impacto.

¿Quisieras profundizar en el tema? Contáctanos, nosotros te apoyamos a potenciar tu idea a través de la comunicación efectiva.


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Autor: Fernando Ávila G / Director General / Grupo Triunfadores

favilag@triunfadores.com.mx

@fernandoavilag