¿ES RENTABLE EL DEPORTE EN MÉXICO?

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Muchos dirán que no, otros pocos pueden aseverar que sí. La realidad es que la rentabilidad es muy alta y en muchos aspectos, económico, social, político y el más importante, el familiar.

En el Deporte Olímpico Mexicano, la lista de excesos, corrupción y escándalos es ominosa y vergonzante; solo castigable al más puro estilo de Asia, con la ejecución, como pena por el daño que con ello se genera. Los “nombramientos” como premio, a quien sin contar con las más mínimas credenciales para el cargo, ya cobran un alto precio.

Hoy el deporte en México es una industria en pleno crecimiento, que requiere ser vista con una nueva perspectiva. Al modelo asistencialista que se ha tenido durante muchos años, lo están matando los “hombres y mujeres de largo”, como se les llama a todos esos funcionarios y exdeportistas que “administran” las instancias deportivas en nuestro país y que mucho daño ya le han hecho.

Este año, más de 400 atletas en México inician la ruta rumbo a los próximos juegos olímpicos en Tokyo 2020, pero la crisis política volverá a cobrar el precio ante el desfalco millonario que ya le han hecho. Ante una crisis, no todo está perdido, existe una gran oportunidad.

“La palabra crisis en japonés (危機=kiki) está compuesta por los caracteres 危=”peligro” y 機=”oportunidad”. Los japoneses siempre intentan buscar formas de encontrar algún beneficio ante situaciones dificultosas, el mejor ejemplo quizás sea cómo resurgieron después de la guerra“.

Hoy los invencibles atletas mexicanos están aprendiendo a superar la crisis que el asesinato de la gallina de huevos de oro, en manos de los funcionarios, les ha generado.

Con la tecnología de su lado y al alcance de su mano, los atletas olímpicos aprenden a buscar sus patrocinadores y retribuir, aunque con grandes esfuerzos, los apoyos que de ellos reciben. Sin embargo, no es suficiente, pues ante la carencia de una metodología cuantitativa y un proceso analítico de cada acción, solo las grandes marcas logran obtener una retribución rentable. La solución es sencilla, trabajo en equipo, una justa negociación de contratos y el apoyo tecnológico necesario en manos de los atletas. Esto haría una gran diferencia.

Lamentablemente, todo esfuerzo grupal para con las delegaciones oficiales, terminará siendo aprovechado por las federaciones y sus “directivos”; haciendo trabajar a los más aptos y manteniendo a los ventajosos de siempre. Aunque, tampoco es útil invertir solo en los destacados y dejar fuera a los menos aptos. La solución es sencilla, capacitación adecuada para todos. No se trata de darles maestrías o hacerlos expertos en redes sociales, sino necesitan aprender Marketing Deportivo. No necesariamente ser ‘influencers’ comerciales con 500K de seguidores, pues solo terminan agobiados y hasta agredidos ante los más mínimos errores por la presión que todo mensaje les genera. Tampoco es posible solo seguirles dando becas que los hacen dependientes económicos y poco comprometidos para con sus auspiciantes en la espera de que otra marca más grande les de una beca mayor.

“Regala un pescado a un hombre y le darás alimento para un día, enséñale a pescar y lo alimentarás para el resto de su vida” - Proverbio Chino

Ganar-ganar, una frase muy útil en estos casos, que vista como estrategia de marketing, es aún mucho más útil. En ella se establecen acciones debidamente planificadas que hagan que el mensaje del atleta tenga el impacto esperado y no una acción costosa y aislada por falta de conocimiento o integración.

Un patrocinio deportivo es una ténica de marketing emocional que no pasa de moda. Sin embargo, aislada o como simple publicidad, no genera beneficios para la marca y solo es un gasto no rentable en el presupuesto.

De nada sirve el esfuerzo de los deportistas y atletas que reciben un patrocinio si la marca y sus diferentes áreas vinculadas no lo direccionan o lo capitalizan. De poco sirve la mejor foto o el mejor mensaje (copy) si éste no será medido o aprovechado por los operadores de la marca o al menos agradecido al atleta.

El deporte es viral. Sí, los números así lo señalan. Una medalla, un triunfo, una derrota o una simple imagen llega a alcanzar a cientos de millones de usuarios digitales, que hoy, ya no consumen medios publicitarios tradicionales (prensa, tv o revistas impresas), sino que viven conectados a sus móviles y que cada día son más inmunes a la publicidad; ahora impagable y exigida por las redes sociales a las marcas para poder hacerles llegar mensajes hasta a sus propios seguidores, que ya mucho les costó generar.

Hoy se habla de pagar hasta $500,000MXN a un ‘influencer’ famoso por un solo Tweet, cuando ese mismo monto puede hacer que un atleta llegue a Tokyo 2020 y sea un embajador de la marca por dos años.

Paola Espinosa, la mexicana mejor pagada de Río 2016. “La preparación de la clavadista ha costado 7.9 mdp a los mexicanos desde 2001, pero ella ha hecho su parte: la marca Paola Espinosa vale 2 mdd. Hace un trabajo incesante en su imagen y factura unos 62,000 dólares anuales por patrocinios, presentaciones y eventos de marketing”. - Forbes México.

¿Qué esperamos?, ¿quedarnos sin deportistas y sin el impacto económico que ellos significan? Tu marca puede ser la pieza clave en la vida de un atleta olímpico y si lo haces bien, harás mucho por México.


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Autor: Helder schultz / Director / 8N.sports

www.ochoene.com

helderschultz@gmail.com