¿CÓMO SER INTELIGENTE CON MIS EMOCIONES PARA SER MÁS PRODUCTIVO?

De acuerdo a las competencias de Inteligencia Emocional (IE) de Daniel Goleman, es importante que la persona reconozca los sentimientos propios y ajenos para que, con base a ello, pueda trazar un plan de acción. La IE es una herramienta necesaria en la vida profesional, sobre todo para procesos de comunicación, retroalimentación o trabajo bajo presión.

Uno de los inconvenientes de no tener desarrollada la IE en el ambiente profesional, podría ser una afectación a la reputación profesional. Esto debido a que, al no manejar adecuadamente las emociones propias y no saber actuar frente a las de los demás, se pueden generar problemas ante un trato agresivo por parte de cualquier ejecutivo.

A continuación se presentarán recomendaciones con base en la obra “EQ Cómo medir la Inteligencia Emocional” de Steve Simmons y aportaciones propias de un servidor respecto al uso adecuado de la IE en el trabajo:

Identificar el ritmo de trabajo de demás miembros de la organización

En caso de tener un ritmo de trabajo lento, existirá una persona que aún no desarrolla del todo sus competencias y que no tolera el estrés. Ante una persona de ritmo de trabajo rápido, lo que se espera es alta motivación y efectividad al actuar, personas inquietas que ocasionalmente ponen en aprietos a sus superiores. Con base a estas dos diferencias, habría que identificar la manera en que se puede delegar una tarea de acuerdo al ritmo de trabajo de cada colaborador o cómo coincidir en puntos de vista cuando se trabaja en conjunto.

Disposición para atender críticas

Según sea el caso, ya sea de un jefe o cliente que no esté al 100% satisfecho con el trabajo concluido, es importante mantener la calma y atender la retroalimentación haciendo énfasis de manera concreta y solicitándole a la otra parte una sugerencia de cómo se habría esperado el proyecto concluido.

Colocarse en la postura de la otra parte

Cuando se comunique una idea, se debe intentar estar en los zapatos de la otra persona. Pensar si lo que se comunicó se habría atendido correctamente y si se están cuidando los detalles aún si las circunstancias son complicadas.

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Retroalimentar según la persona y sus intereses

Si se quiere corregir una conducta, lo mejor será incidiendo en las áreas de nterés del colaborador para poder comprometerlo con la mejora continua, así como conocer su ritmo de trabajo para, con base a ello, comprometerlo a un plan de acción que sea ad hoc a él.

Ser claro para mostrar áreas de oportunidad

Señalar sin rodeos las conductas o actitudes que se tienen que mejorar, haciendo a la persona consciente de las consecuencias para su área y empresa.

Tolerancia

Analizar lo ocurrido y mantener control sobre las posibles molestias suscitadas con colaboradores y clientes. En caso de que se opte por tolerar un mal resultado, tener paciencia para dar acompañamiento en el desarrollo del colaborador y/o para resolver de manera tranquila el error ante una expectativa de un cliente.

Es importante analizar cada una de las recomendaciones antes presentadas y asumir una postura. Las crisis despiertan sentimientos y dependerá de cada ejecutivo el manejo de los mismos para tener una posición prudente; ello exigirá que se tomen las medidas adecuadas para que no se tenga un mal uso de la Inteligencia Emocional.

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Gerardo Díaz

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