CÓMO SALVAR UNA EMPRESA

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“Amo al hombre que puede sonreír cuando está en problemas, que puede lograr fortaleza de la angustia y volverse valiente a través de la reflexión”. -    Thomas Paine

“¿Puedes ayudarme a salvar mi negocio?” fue la pregunta que me hizo hace unas semanas el dueño de una empresa mediana muy conocida. Había tenido éxito durante más de 20 años, pero ahora tiene serios problemas. Es verdad que la mayoría de las historias que se cuentan son de empresas que logran un enorme éxito en tan solo algunos meses, pero lo que me pidió este empresario no fue cómo hacer su empresa triunfar, sino buscaba ayuda para rescatarla.

Entrar en un estado de pánico no va a salvar tu negocio; pedir ayuda a tiempo y seguir algunas simples reglas, podría. A veces las empresas se encuentran en el camino incorrecto, ya sea por una estrategia equivocada, una administración poco adecuada o un cúmulo de pequeñas fallas que la han puesto en riesgo y necesitan que alguien apoye en la toma de decisiones importantes para lograr cambiar su rumbo.

Muchas empresas me han invitado a enfrentar ese tipo de situaciones. He trabajado en proyectos en Europa, Asia, Estados Unidos Americanos y últimamente América Latina, con especial foco en México. Como CEO de RHHR Group®, firma especializada en Recursos Humanos, varios clientes me han recomendado escribir un artículo sobre lo que me ha dejado mi experiencia.

El fracaso empresarial es una realidad. Los primeros 5 años son crueles con la mayoría de los emprendedores y aún cuando sobreviven esta primera etapa, muchos aún fracasarán. Si estás leyendo este artículo, es posible que en el pasado tuviste algunos retos en tu empresa y te quieres preparar por si algún día las cosas no salen como planeas, o quizá, actualmente estés buscando ayuda de alguien para revivir tu sueño. Cualquiera que sea el caso, espero que este artículo te ayude. Además, te tengo buenas noticias ¡tu empresa sí se puede rescatar! 

Cuando nos enfrentamos a la posibilidad real del fracaso de nuestro negocio, es tentador rendirse, por lo que lo primero que pregunto siempre es: ¿estás seguro o segura de que lo quieres salvar? ¿Por qué? 

Darse por vencido es mucho más fácil que hacer lo que se requiere para que la empresa sobreviva y hacer las cosas a medias no es opción.

Por eso es importante estar convencidos de que hacer lo que se requiere hacer para salvar la empresa es lo que realmente queremos. Estos días de “casi-fracaso” es un periodo en el que aprenderemos de nuestro negocio más que nunca, así como de nosotros mismos y de lo que somos capaces de lograr cuando trabajamos por ello. Pondrá a prueba nuestra fortaleza, determinación y capacidad de liderazgo; sobreviva la empresa o no, siempre nos dejará un gran aprendizaje. 

PASOS CRÍTICOS A SEGUIR CUANDO TU EMPRESA ESTÁ EN PELIGRO

1. Identifica qué está mal

Muchas personas se enfocan en todo lo que hacen bien. Naturalmente es bueno saber lo que les gusta a nuestros clientes, pero es igualmente importante saber lo que no está funcionado, aquello que decepciona a las personas con la que nos gustaría crear una clientela fiel. 

Cuando las cosas salen mal, generalmente podremos conocer el ‘porqué’ en la lista de comentarios negativos. Si no has recopilado los comentarios de los clientes, intenta hacer una lista de los problemas que consideras que pueda haber en cada una de las áreas de tu empresa. 

Solías ser rentable, pero ya no, ¿qué cambió? ¿Por qué disminuyeron tus ingresos? ¿Tienes costos más altos? ¿Por qué bajaron las ventas? ¿Hay más competencia? ¿Los clientes han cambiado sus patrones de compra? ¿Están comprando en Internet o de un competidor? ¿Cuál es la razón de ese cambio? ¿A los clientes ya no les gusta tu producto? ¿Simplemente no están interesados en lo que estás vendiendo o están interesados pero están comprando a tu competidor?, y si es así, ¿por qué? ¿Tuviste un problema de Relaciones Públicas? ¿La competencia tiene un mejor servicio o precios más bajos?

En resumen, debes diseccionar la historia detrás de la historia. No se puede hacer mucho con el comentario “las ventas son bajas”, pero sí cuando se descubre lo que desean los clientes. Cuando lo identifiques, debes ser muy claro con respecto a la reacción que buscas por parte de la empresa: bajar costos; incrementar servicio, horario, calidad o variedad; incorporar un sistema informático para agilizar procesos, evitar fallos; crear un App para tus clientes; incorporar a las personas adecuadas al equipo o hacer más eficiente la comercialización.  

Todas las razones listadas suelen estar relacionadas con las personas de tu equipo. Cuando se trata de colaboradores, no es cierto que más vale malo conocido que bueno por conocer. Debes hacer los cambios necesarios inmediatamente. Si hay personas en tu organización que se han vuelto obsoletas, alguno que comete demasiados fallos, otros que se resisten a los cambios, personas que te atoran la operación o ya no te aportan a tu estrategia, solo hay un camino a seguir. 

Escribe y no pienses demasiado, que fluyan tus ideas y pensamientos. Crea una lista completa de todos los problemas y decide cómo aprovechar las oportunidades que veas. 

2. NO CONFÍES SOLO EN TI MISMO

El segundo paso es pedirle consejo a una firma especializada como RHHR Group® o alguna persona de negocios respetada y confiable que haya pasado por algo similar. Pregúntales qué piensan acerca de tus conclusiones, de qué te podrías estar olvidando, qué cosas afectan mucho y cuáles no, cuáles son los verdaderos problemas y oportunidades que deberías atender con más urgencia en este momento. 

Cuando estás metido en un negocio día y noche, hay muchas cosas que ves, pero igualmente hay otras que dejas de ver. No subestimes el poder de un consultor externo. Es cierto que cobramos honorarios, a diferencia de los consejos gratuitos de un amigo, pero solo considera lo que puede significar para tu negocio una consultoría de negocio seria.

En cualquier caso, se debe elaborar una lista exhaustiva de problemas y priorizarlos. Finalmente, piensa en soluciones a los tres problemas principales de la lista y elabora un cronograma para poder seguir el progreso.

3. REINVENTA

Enfrentar la situación de vida o muerte de una empresa es un momento de reinvención. El quedarse igual no es opción. Siempre hay razones por las cuales te encuentras en donde estás ahora. Si has empezado a recopilar datos y monitorear los comentarios negativos, deberías tener una idea clara de las verdaderas causas. 

Ahora, ¿qué debes hacer al respecto? Enciérrate en tu despacho con quienes tengan que estar ahí y háganse algunas preguntas difíciles: ¿cuál es la rentabilidad de cada uno de tus empleados?, ¿estás pagando más en sueldos de lo que te permiten tus ingresos?, ¿con cuántas personas podrías operar la empresa?, ¿a qué personas se le puede ajustar el sueldo, bonos, prestaciones?, ¿qué otras medidas de reducción de costos consideran necesarios? Se debe ser mucho más pragmático de lo que uno cree.  

Establece con cuidado los nuevos objetivos de tal manera que queden claros para todos y elige solo de dos a cuatro objetivos, ya que perseguir demasiados no te ayudará. Tu empresa necesita más liquidez, por lo que tus objetivos inmediatos deberían girar entorno a la comercialización y la obtención de ventas lo más rápidamente posible. 

4. SE RÁPIDO Y DECISIVO PERO NO INCONSCIENTE 

Cuando una empresa sufre, se deben hacer cambios rápidamente, de forma planeada y decidida. Hacerlo lentamente, no queriendo afectar a nadie y evitar que no hayan malos sentimientos, no funciona. Piensa que la empresa está como está por muchos factores, pero sobre todo porque las personas contratadas no están a la altura. Dudar o tardar en hacer los cambios necesarios solo hará que tu negocio se deteriore aún más. 

Cuando estés decidiendo de quien prescindir, no seas inconsciente. Vas a tener colaboradores y puestos clave que debe tener cubiertos, pero en mi experiencia, es increíble lo mucho que se puede lograr con menos gente cuando están motivados por ver el negocio revivir.

RHHR Group® ha ayudado en muchas de estas reestructuras, con grandes ahorros, logrando cambios significativos en pocas semanas y dándole la vuelta en solo unos cuantos meses a empresas en riesgo. 

5 . OLVIDA EL ORGULLO Y MIEDO

El miedo puede hacer que te olvides del sano juicio que debes tener como líder en todo momento; el orgullo también, especialmente cuando tratas de resucitar un negocio enfermo. 

Cuando las cosas van mal, a menudo los directivos no distinguen entre ellos mismos y la empresa. Se debe entender que la empresa es mucho más que tu y tú eres mucho más que la empresa. Hay que mantener la cabeza fría y tomar las decisiones correctas para ambas partes. 

El miedo está presente porque muchos piensan en el mañana. ¿Cómo saldremos de esto? ¿Qué haremos con los créditos? ¿Dónde trabajaré bajo las condiciones que he trabajado hasta ahora? Puede que tengas ya cierta edad y te preguntas si alguien te contratará.

El orgullo también puede estar muy presente. Que un banco amplíe tú línea de crédito, re-brandear tu marca o salir a conquistar nuevos mercados son cambios, pero no los que le duelen al orgullo. Lo que sí nos puede hacer sentir incómodos es perder el 80% del espacio de oficinas, tener que mudarse a una zona más asequible, despedir al 60% de tu plantilla o externalizar al 40% de las posiciones restantes para lograr optimizaciones y reducciones en los costos fijos.

Con demasiada frecuencia, los CEOs o los altos directivos tienen demasiado orgullo para admitir sus errores y toda la organización sufre por ello. Para mí es uno de los criterios que uso para determinar si voy a trabajar con una empresa o no. 

6. DI LA VERDAD

Cuando se crea un plan de acción es importante ser realista acerca del tiempo que tomará lograr los cambios necesarios para salvar a la empresa. Si hay grandes faltantes en la información con la que tienes para trabajar, es muy probable que la nueva estrategia que se formula para salvarla sea defectuosa. 

En un caso, acepté un proyecto de reestructura en el que me habían compartido información incompleta y falsa. La junta directiva y el Director General me informaron parcialmente sobre los problemas, en cambio, lo que yo había descubierto era bastante severo. 

En el primer día supe que el reto era mucho más profundo de lo que me había imaginado. Estaban a punto de cerrar las puertas y entrar en bancarrota. La empresa había cobrado pedidos por millones, algunos llevaban meses esperando, pero la empresa se había quedado sin dinero para fabricar el producto y menos aún entregarlo. Comencé la reorganización ese día, la reducción de plantilla y sueldos. A las dos semanas habíamos hablado con los bancos y acreedores, presentando el plan de acción. Nos permitieron ampliar la línea de crédito y empezaron a salir los pedidos.  A los tres meses, la empresa estaba en camino a estabilizarse, con una buena cantidad de nuevos pedidos, habiendo igualmente rescatado a la mayoría de los antiguos clientes por medio de un plan de comunicación y sobre todo habíamos logrado números negros en el ejercicio del trimestre. 

Si me preguntan si fue un proyecto que disfruté, tengo que decir que no, pero sí estoy orgulloso de que cuando los dueños también están comprometidos, ¡sí se puede!

7. Acepta la realidad

Odio tener que decirlo, pero es posible que tu negocio esté más allá de ahorrar. Debes saber cuándo cerrar tu empresa, salvar lo que puedas y seguir adelante. Podría ser que ya no haya mercado para tus productos o que los bancos ya no quieran reestructurar tu deuda para lograr el tiempo que se necesita para lograr el cambio. 

No es una decisión fácil, me han contado que puede llegar a doler físicamente, pero no debe devastarte. Piensa que las historias de los éxitos más grandes han sido de personas que fallaron varias veces antes de tener éxito.

Tu negocio no eres tú. Tú eres mucho más y cuando no estás atorado en un negocio imposible de levantar, se te abren miles de posibilidades.

RHHR Group®

RHHR Group®, ofrece consejeros especializados en varios tipos de proyectos, desde gestión de crisis, transformación y transición familiar, hasta proyectos de pocos meses de apoyo. 

Liderado por nuestros Senior Partners quienes apoyan a las empresas y a sus Directores Generales, fundadores y dueños, te asesoran para lograr una mejor toma de decisión estratégica, táctica y operativa. 

Nosotros logramos resultados sólidos acompañados de una temprana detección de problemas a través de nuestros asesores experimentados. Así mismo, podemos integrarnos al consejo de la empresa en el periodo en el que seamos útiles para lograr el éxito.

Consúltame personalmente, soy Gustav Juul, Presidente y CEO de RHHR Group® (gjuul@rhhrgroup.com) o a alguno de nuestros Senior Partners para determinar cómo podemos apoyar a tu empresa. 

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Gustaavv Juul

Presidente & CEO

RHHR Group