EL PUNTO CIEGO EN NUESTRAS INTERACCIONES

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Comúnmente escuchamos que en un trayecto para llegar a nuestro destino, solo se requiere ver hacia adelante con gran enfoque y determinación. Para lograr nuestros objetivos, haciendo la referencia a manejar un automóvil, es indispensable utilizar los espejos laterales para detectar variables externas, mirar por el retrovisor para obtener aprendizajes de lo recorrido, reflexionar en nuestro interior para así revisar puntos ciegos al avanzar.

ESPEJOS LATERALES MIRAR ALREDEDOR

Algunos obstáculos que continuamente he identificado en empresas globales son los relacionados con la cultura, los cuales es conveniente atender para llegar con éxito al destino. Algunos ejemplos de las barreras más comunes son: el idioma, cómo entender cada localidad y armonizarla con los procesos definidos en el negocio y cómo se repiten de manera reiterativa los problemas de comunicación.

¿Cuáles son las causas más frecuentes de estos temas de comunicación? 

Las respuestas que he recibido son variadas y se pueden agrupar en: estamos ante diferentes culturas, existe una brecha generacional, nos ha faltado un enfoque en el liderazgo, percibimos dificultad en la actitud del cambio en la gente, debemos atender al cliente, debemos asegurar la operación y no tenemos tiempo que perder. Todas estas respuestas van de afuera hacia adentro, de los procesos de planeación y de cómo actúa la empresa y su gente.

RETROVISOR APRENDIZAJE DEL RECORRIDO Y DE MI INTERIOR

También es importante echar un vistazo de adentro hacia afuera. Siempre es conveniente analizar nuestra interacción con los demás, cómo vamos mejorando nuestro networking para crear relaciones interesantes y de valor agregado. Una parte importante en nuestras interacciones también se detecta con más claridad cuando aplicamos a una vacante, nos enfocamos en ver el tipo de puesto, su objetivo, los roles declarados y conocimientos requeridos, pero, por lo regular omitimos la parte de relaciones internas y externas que el puesto requiere. Damos por hecho que nos iremos adaptando al ir mejorando el trato con los demás sobre la marcha.

Aunque parezca un tema sencillo, tiene sus grados de complejidad. En las empresas, existen mecanismos de retroalimentación, como los procesos de evaluación 360°. Estos procesos nos permiten entender cómo nos vemos en cierto entorno y cómo nos perciben nuestros colegas, colaboradores y clientes internos. Con mecanismos así podemos tener una referencia puntual para entender el status quo. De este modo surgen ideas concretas para entender cómo me perciben y poder armar un plan de mejora general.

PUNTOS CIEGOS ¿CÓMO ESTOY HACIENDO MIS INTERACCIONES?

En ocasiones, utilizamos la expresión “se cayó el sistema” cuando algo no funciona o existe algo intermitente en el flujo de información entre dos entidades. A veces no existe química entre los actores de una interacción: se nos ha caído el sistema en el proceso de diálogo y confianza con alguien, ya sea en la organización, con nuestras amistades o incluso en la familia. Entonces nuestra capacidad de ser observador, de analizar y entender lo que nos sucede es vital; encontrar ese algo del que no estamos concientes, pero que debemos detectar para mejorar. 

Debemos ser proactivos para identificar la causa raíz del deterioro en nuestras interacciones, entender nuestro rol, lo que se espera de mí y el compromiso que tengo con esa persona dentro de la organización o de la familia.

“Lo único que puede librarnos del poder hipnótico del autoengaño es el valor para enfrentar la verdad”. – Daniel Goleman, autor de diferentes libros sobre Inteligencia Emocional y del libro “El Punto Ciego”.

Una vez que ya miré en todas las direcciones, ¿qué hago?

Es importante cambiar de manera genuina, con empatía hacia el otro y siendo consecuente con nuestro compromiso. De ahí para adelante, salir del yo, ser creativo en el cómo reconstruir la interacción, enriquecer el diálogo y ser humilde procurando también el cambio. 

¿Cómo mitigar el efecto del punto ciego en nuestras interacciones? 

  • Alinear las expectativas.

  • Entender la percepción del otro.

  • Construir de nuevo puentes. 

  • Intentar diferentes maneras de 

  • interacción ante nuevos escenarios.

  • Dar el primer paso para restablecer el sistema y que empiece a fluir.

Estamos ante el reto de cambiar, de buscar una transformación real y consistente con nuevas maneras de percibir, pensar, actuar, entender y comprender mejor nuestro entorno, así como adaptarnos siendo flexibles y humildes.

“El punto ciego es esa parte de ti de la que no eres conciente (mejor dicho, de la que no quieres ser conciente). Valemos mucho porque somos, porque existimos. Lo demás debemos considerarlo como flexible, cambiable, mejorable: no eres tú lo que cambia, es un comportamiento tuyo, una parte de ti”. – Cesar Piqueras, autor de diferentes libros sobre management y éxito profesional, enfocados en provocar el cambio positivo para conseguir resultados extraordinarios.



Para terminar, ¿se te ha caído el sistema? En una primera revisión rápida, ¿dónde está tu punto ciego que no te ha permitido percibir de manera conciente detalles en tus interacciones? ¿Con quién en específico se te ha caído el sistema? ¿Qué hacer para reparar las interacciones? 

El reto es fuerte pero no mayor que nuestras capacidades y nuestra convicción. 

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José Antonio Garza González

Director General y Fundador 

Estrategias y Cultura Empresarial