¿INFLUYE LA ETAPA PRENATAL EN LA VIDA ADULTA?

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Valdría la pena comenzar haciendo una introspección, voltear a verme un momento y  preguntarme: ¿Me cuesta terminar mis proyectos? ¿Me siento inseguro ante la vida? ¿Constantemente experimento vacío? ¿Me esfuerzo demasiado y aun así me siento insuficiente? ¿Permanezco en relaciones destructivas?


La vida presentará dificultades o retos en cualquier momento. La diferencia está en la forma en la que los afrontamos, pero este aprendizaje comienza mucho antes de lo que imaginamos. Anteriormente se pensaba que la personalidad se formaba únicamente en los primeros seis años de vida. Ahora, a través de la psicología prenatal y perinatal, así como la neurociencia, se ha confirmado la influencia innegable que la vida intrauterina tiene en la vida de una persona y las consecuencias para su futuro. 

Durante años de investigación sobre la vida prenatal, la Dra. Claude Imbert afirma que “muchas de las personas que presentan malestares o enfermedades, encuentran la raíz de sus problemas en el periodo intrauterino”. Así también, añade en su libro “El futuro se decide antes de nacer”: estos nueve meses de gestación constituyen los fundamentos de la personalidad futura.

Así pues, nuestra vida no comienza en el momento del nacimiento. La interesante aventura de vivir inicia desde que estamos en el vientre materno. Las vivencias experimentadas desde el momento de la concepción (unión del óvulo con el espermatozoide) definirán nuestra personalidad, la arquitectura de nuestro cerebro, la forma de relacionarnos con los demás, nuestras emociones, incluso la manera en la que alcanzamos, o no, nuestras metas.  Esta etapa influirá en nuestra vida laboral, familiar, personal y social.  

Las investigaciones revelan que toda experiencia temprana, a partir del momento de la concepción, afecta la arquitectura del cerebro”, afirma el Dr. Thomas Verny, psiquiatra y Fundador de la Asociación Norteamericana de Psicología Prenatal y Perinatal.  

Además, el estado emocional de la madre durante la gestación influye directamente en el bebé.  Todo lo que la madre piensa y siente se transmite a su hijo no nacido a través de neurohormonas. Digamos pues, que estos sentimientos llegarán al bebé y en la vida adulta los experimentará como algo que lo sobrepasa. En lugar de miedo sentirá pánico, en lugar de enojo, ira y la tristeza pudiera percibirse como una depresión.

El mismo Dr. Verny asegura que “de la misma manera que un virus informático corrompe de manera gradual el software de cualquier sistema que infecta, así también la ansiedad de las madres, su depresión o su estrés alteran la inteligencia y la personalidad mediante una reconfiguración del cerebro”.

Por otro lado, la forma en la que se efectúa el nacimiento, genera una predisposición a diferentes factores que quizá podrían nunca afectar al individuo, o bien, en algún momento, exacerbarse y aquejar a la persona. Las consecuencias y efectos no son los mismos que si se vive un nacimiento natural, por cesárea, con fórceps, con la aplicación de anestesia o de oxitocina. 

El nacimiento es el primer trabajo que hacemos en la vida. Generalmente, un parto natural prepara a la persona para tener más confianza en sí mismo y en su fuerza; por otro lado con la cesárea se puede experimentar la sensación de incapacidad para concretar una tarea. En estos momentos también se define, en gran medida, el vínculo que se establecerá con la madre y el mundo. 

Con estos datos, quizá estemos pensando en las dificultades que esta historia ha acarreado a nuestra vida y una sensación de desesperanza. Conocer la verdad, es el primer paso para sanar y para entendernos. El Dr. William Emerson, especialista en el área prenatal y perinatal, asegura que este nuevo conocimiento nos indica que podemos ser lastimados mucho antes de lo que pensamos, pero también infiere que podemos sanar mucho antes de lo que habíamos pensado.

Entender nuestra historia desde el momento en el que realmente comenzó y los sucesos que ocurrieron en esa etapa, podrá darnos la pauta para comprendernos y realizar los cambios que se requieren en nuestra vida.  

Los invito a adentrarse aún más en este fascinante mundo prenatal. Se puede sanar desde el vientre materno.

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Laura Raquel De la Vega Márquez

Especialista en temas prenatales y de nacimiento

Coautora del libro “Sanar desde el vientre materno”