¿YA TE CUESTIONASTE?

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Actualmente, vivimos en un mundo en el que, desde que nacemos y conforme vamos creciendo, todo está dicho y definido. Conocido también como el famoso “deber ser”, todas aquellas  normas o estereotipos ya establecidos. Desde pequeños se nos ha enseñado a hacer todo de cierta forma, desde cómo nos comportamos hasta la manera en la que hablamos y nos vestimos.

Sin embargo, lo que no se nos ha enseñado es a cuestionar lo que estamos practicando, lo que estamos promoviendo o en lo que estamos creyendo. No se nos ha inculcado a preguntarnos el porqué de las cosas, el cómo surgieron, el para qué se establecieron o el qué habrá detrás de cada cosa que hacemos. 

Dejemos de actuar como pequeños robots programados con una rutina y un estilo de vida dictado generación tras generación. Empecemos a poner de moda el cuestionar, el cuestionarnos a nosotros mismos y a los demás, cuestionar al gobierno, la religión y la sociedad en general; cuestionemos también ideologías, tradiciones, cultura… cuestionemos todo. Si después de cuestionarte descubres cosas que no habías pensado o contemplado y resulta que no coincides, es muy sencillo: no lo practiques, no lo promuevas y no lo celebres. Está bien romper con estereotipos y pensar diferente, está bien ser autónomos e ir en contra de la corriente. Recordemos que no porque todos lo hagan y no porque así haya sido siempre, significa que así debe de ser o así debe de permanecer. 

Se ha visto que lo “correcto” por ejemplo es estudiar, casarte, trabajar y tener hijos. Pero si no quieres tener hijos, estás mal; si no te casas, estás mal; si no eres religioso, estás mal. Te has preguntado alguna vez, para cualquier cosa en la vida, por más mínima que sea: ¿en verdad tiene que ser así?, ¿no hay otra alternativa?, ¿qué pasaría si lo hiciéramos diferente?, ¿cuáles serían los resultados?, ¿estamos dañando a alguien?, ¿por qué se hace así y quién lo estableció?, ¿la sociedad? Déjame decirte que la sociedad puede estar mal, la sociedad se ha equivocado terriblemente y un millón de veces. Por ejemplo, la esclavitud alguna vez fue legal, las personas con discapacidad eran consideradas personas poseídas y las mantenían encerradas, las mujeres sabias eran consideradas brujas y eran quemadas vivas y las leyes antisemitas del Holocausto también alguna vez fueron legales. Cosas inhumanas, irracionales e injustas llegaron a ser legales, morales y socialmente aceptadas en algún punto de la historia; mientras la gente lo practicaba, celebraba, promovía y estaba bien visto. La sociedad puede estar mal y puede estar muy mal.

Así es que empecemos a ser más curiosos y analíticos, no perdamos esa característica que tenemos desde niños de cuestionar el porqué de todas las cosas existentes a nuestro alrededor, porque las respuestas podrían sorprendernos. Con lo anterior, cuestionémonos: ¿Qué cosa estamos haciendo mal, por imposición o por costumbre, en este momento, que pueda ser cambiado? Y, por consiguiente, cuestionémonos lo más importante, ¿qué estamos haciendo cada uno de nosotros para cambiarlo?

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Jessica Fernández García

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