DIEGO GÓMEZ ÍÑIGUEZ: CORRER, EMPRENDER Y DISFRUTAR LA VIDA CONSTRUIDA
¿Quién es Diego Gómez Íñiguez cuando no está trabajando ni emprendiendo?
Te voy a decir algo que sorprende a mucha gente: soy introvertido. Por el medio en el que me muevo, la tienda, las redes y la comunidad, la gente asume que soy todo lo contrario, pero no. Me cuesta socializar. Me levanto a las cinco de la mañana y me voy a correr. Si estoy entrenando para un maratón, salgo a la calle, pero si puedo elegir, me voy a la montaña, a Chipinque o Arteaga. Casi siempre solo o con un par de amigos. Después voy a almorzar y el resto del día lo paso en mi casa. Veo series, cocino, no hago nada. Disfruto mucho estar en casa.
Fuera de correr hay tres cosas que me mueven: aprender, viajar y descansar de verdad, desconectarme. Hace poco me certifiqué en buceo y descubrí que es el complemento perfecto de correr. Correr es avanzar rápido; bucear es detenerte, ir lento y apreciar hasta el mínimo detalle. La primera vez que vi tortugas debajo del agua se me olvidó todo lo demás.
¿Qué encontraste en el running que lo convirtió en una parte importante de tu vida?
Todo empezó cuando me metí a un 10K un día antes de la carrera, sin entrenar y sin tener idea de en qué consistía. Me ganó un señor que iba empujando a su hijo en una carriola. Ahí me clavé. Me obsesiono con las cosas y, cuando algo me gusta, me gusta hacerlo bien. Me puse a entrenar y a documentarme: biomecánica, tipos de calzado, tipos de pisada, todo lo que tuviera que ver con correr.
A los 19 años empecé oficialmente en distancias largas. En diciembre corrí mi primer maratón y para julio ya estaba corriendo mi primer ultra. Siete meses. Llegué hasta los 160 kilómetros. Encontré una pasión, pero también una forma de desconectarme del mundo y conectarme conmigo mismo y con Dios. En las carreras de montaña paso muchísimas horas solo, y ahí hablo con Él, dentro de mí y en todo lo que voy viendo.
Correr también me hizo descubrir de lo que es capaz el cuerpo humano: lo que aguanta, cómo se recupera y cómo responde cuando ya no debería. Hoy sigo sorprendiéndome igual que el primer día que crucé la meta.
¿Cómo mantienes la motivación en una carrera de 160 kilómetros?
El peor momento fue la segunda noche de Ultra Coahuila. Después de dos noches sin dormir, yo alucinaba: veía personas en el camino, les hablaba y resultaban ser arbustos. Iba en el kilómetro 155 de 160, de madrugada, y la vista ya no me daba para más. Ahí ya no existe la motivación. Yo creo que se acaba mucho antes. Lo que queda es la mente. Muchas veces, lo mejor que puedes hacer es no pensar en nada: enfocarte en seguir caminando. Un paso y luego otro.
También funciona apreciar las cosas sencillas que tienes alrededor: el paisaje, el silencio, saber que va a amanecer. Y aunque parezca un deporte solitario, no lo es. En una carrera de 37 horas terminas apoyándote en gente que no conocías esa mañana.
¿Cómo se convirtió esa experiencia en una oportunidad para emprender?
Cuando empecé a correr no había un lugar en Monterrey donde encontrar calzado de verdad. Yo trabajaba en una tienda parecida, mucho más chica, y me había hecho popular en las carreras porque corría disfrazado del Chapulín Colorado. Mis amigos y conocidos empezaron a buscarme para que los asesorara.
Luego me despidieron porque iban a cerrar. La gente me siguió buscando y ahí dije: mejor pongo algo mío. Abrí Run24 en 2015, a los 21 años, después de muchos rechazos y con un inversionista ángel de las tres F’s: family, friends and fools. Lo único que sabía era de correr. Todo lo demás, como retail, inventario y números, lo aprendí en el camino.
La lección más grande llegó después: yo soy un tipo de corredor, pero existen muchísimos tipos de corredores y cada uno tiene necesidades distintas. El cambio de chip fue dejar de recomendar lo que a mí me funciona y aprender a escuchar.
Recibiste la Medalla al Mérito Deportivo Ángel Macías Barba 2026, otorgada por el Gobierno de Monterrey. ¿Qué significó para ti?
Me emocionó muchísimo, porque es el primer reconocimiento que me dan después de tantos años corriendo. Me enteré a inicios de año, cuando supe que me habían nominado. La ceremonia fue en el Cabildo de Monterrey y me acompañaron mi papá, mi hermano, mi cuñada y mi amigo Javier García Iza.
Significó mucho por que no me lo dieron por ganar carreras, sino por el impacto que hemos generado en la comunidad y por el conocimiento que he construido alrededor del running. Y que venga de Monterrey lo hace todavía más especial: es mi ciudad, donde corro, donde está la tienda y donde está la comunidad. Es el lugar donde vivo diciéndome que algo de todo esto sirvió.
¿Qué quieres construir con la nueva tienda en Arboleda?
Elegimos esa zona porque es de las más premium de San Pedro Garza García y donde más gente se reúne para correr. Además, necesitábamos espacio para hacer activaciones y entrenamientos con la comunidad; es la inversión más grande que hemos hecho como empresa.
Hacia afuera, queremos que sea un punto de reunión real; hacia adentro, un modelo para estandarizar procesos y crecer por todo el país. ¿Y por qué no? Por toda Latinoamérica. El éxito no lo voy a medir en ventas, sino en si se convierte en un punto de referencia para la comunidad de corredores.
¿Qué significa hoy para ti tener éxito?
Cuando abrí siempre dije que me quería jubilar a los 30. Creo que lo estoy logrando, no en el sentido de dejar de trabajar, sino de ya no tener que trabajar como antes.
Hoy el éxito es disfrutar la vida que construí. Pero de lo que más orgulloso estoy no es de la tienda ni de las carreras, sino del impacto que Run24 ha tenido en la vida de la gente.
Y qué sigue: seguir acumulando kilómetros, correr maratones, seguir buceando, formar una familia, disfrutar la vida al máximo y no quedarme nunca con las ganas de algo.