¡LIDERAZGO CON PROPOSITO PARA TODAS Y TODOS! UNA CONVERSACIÓN CON KARLA MAWCINITT BUENO
De México al mundo —y del mundo de regreso a México—, Karla Mawcinitt ha construido una trayectoria en la que los negocios, la inversión, la comunicación y el desarrollo social convergen en un mismo propósito: generar oportunidades.
Empresaria, estratega y líder social, ha trabajado en la intersección entre el sector público, la iniciativa privada y los organismos internacionales. Desde Fundación Por México, organización que preside y fundó, impulsa el Modelo Aula Por México®, que conecta educación, capacitación, certificación y empleo.
Su convicción es clara: el talento existe en todas partes; lo que no está distribuido de la misma manera son las oportunidades.
Karla, has construido una trayectoria que cruza empresa, gobierno, inversión extranjera, comunicación y sociedad civil. ¿Quién es Karla Mawcinitt cuando se apagan los reflectores?
Soy una mujer profundamente mexicana, pero también profundamente internacional. Creo que ambas cosas no solamente pueden convivir, sino que se fortalecen mutuamente.
He tenido la oportunidad de conocer México desde la empresa, las instituciones públicas, la promoción económica y la sociedad civil, así como de representarlo en distintos escenarios internacionales.
Todo eso me ha dejado una convicción: México tiene muchísimo talento, capacidad y potencial, pero necesitamos generar las condiciones para que ese talento pueda convertirse en oportunidades.
Cuando no estoy trabajando, soy una mujer muy cercana a mi familia, a mis amigos y a las personas que quiero. Disfruto aprender, viajar, conocer otras culturas y, sobre todo, escuchar.
Has estado frente a empresarios, gobiernos, organismos internacionales y compañías globales. ¿Qué aprendiste de trabajar en escenarios tan distintos?
Aprendí que, aunque los lenguajes sean diferentes, al final todos estamos buscando algo muy parecido: generar valor, crecer y encontrar soluciones.
Cuando trabajas con una empresa global, hablas de talento, productividad, competitividad e inversión. Con un gobierno, de desarrollo económico, políticas públicas y bienestar. Con una comunidad, de oportunidades, educación, empleabilidad y futuro.
La clave está en encontrar el punto donde esas conversaciones se encuentran. También entendí que una inversión no es solamente una cifra o una empresa que llega a un territorio. Detrás hay empleos, cadenas de proveeduría, capacitación y posibilidades de desarrollo para una comunidad.
¿En qué momento entendiste que tu experiencia internacional podía convertirse en una herramienta para transformar méxico desde otro lugar?
Creo que fue un proceso. Durante años trabajé promoviendo a México y acercando empresas e instituciones. Conocí las necesidades de las compañías, pero también las capacidades que existían en diferentes regiones del país. Y encontré una paradoja: había empresas buscando talento y, al mismo tiempo, había miles de personas buscando una oportunidad. Muchas veces el problema no era la falta de talento, sino la falta de certificación y conexión.
Ahí comenzó a tomar forma una idea que después se convertiría en Fundación Por México: ¿qué pasa si conectamos educación, capacitación, certificación y empleo con las necesidades reales de una comunidad y de las empresas que están alrededor? No se trata solamente de llevar educación, sino de construir una ruta que permita que esa educación se convierta en una oportunidad real.
Has hablado en escenarios internacionales como Naciones Unidas, MIT emtech y Women’s Forum. ¿Qué significa para ti llevar la conversación sobre méxico al mundo?
Es una enorme responsabilidad y también un privilegio. Cuando estás en un escenario internacional, no solamente estás hablando de ti. De alguna manera estás representando a un país, y yo siempre he tenido un enorme orgullo de hablar de México.
Pero México no debe ir al mundo solamente a pedir oportunidades. México tiene muchísimo que aportar. Tenemos talento, creatividad, capacidad empresarial, una posición geográfica privilegiada y una enorme diversidad de sectores productivos. El reto está en cómo convertimos esas fortalezas en desarrollo.
Hoy se habla mucho de nearshoring, inteligencia artificial y transformación digital. ¿Cuál crees que es el verdadero reto de México frente a esta nueva economía?
El talento. Podemos tener infraestructura, inversión y tecnología, pero si no tenemos personas preparadas para aprovecharlas, perderemos oportunidades. No basta con preparar a las nuevas generaciones; también debemos ayudar a quienes necesitan actualizar sus conocimientos. La capacitación permanente ya es una necesidad.
Fundación Por México ha formado y vinculado laboralmente a más de 18 mil personas. ¿Qué historia te sigue recordando por qué haces esto?
Las historias que más me conmueven son las de quienes pensaban que ya era demasiado tarde. Personas que dejaron la escuela para trabajar, cuidar a sus hijos o enfrentar circunstancias difíciles, y que después descubren que todavía pueden estudiar, certificarse y aspirar a algo diferente.
Detrás de un certificado hay autoestima, autonomía y una nueva expectativa de futuro para toda una familia. Eso es lo que más me importa: que una persona pueda volver a decir “sí puedo”.
Tu modelo habla de conectar empresas, gobierno, instituciones educativas y comunidades. ¿Por qué crees tanto en las alianzas?
Porque ningún actor puede resolver por sí solo los grandes retos de México. Una empresa tiene capacidades, una universidad tiene conocimiento, un gobierno tiene presencia territorial y una fundación puede articular esfuerzos.
El impacto aparece cuando dejamos de preguntarnos quién resolverá el problema y empezamos a pensar qué puede aportar cada uno. Eso buscamos hacer con Aula Por México®: construir alianzas y conectar capacidades.
Has pasado buena parte de tu carrera conectando a México con el exterior. ¿Qué México te gustaría que el mundo conociera?
Un México creativo, trabajador, emprendedor, diverso y talentoso; mucho más que sus problemas. Un país con empresas competitivas, jóvenes con ideas extraordinarias y comunidades capaces de transformar su realidad cuando reciben una oportunidad.
La competitividad no solo se mide por la inversión que atraemos, sino también por cuánto desarrollamos a nuestra población.
Si pudieras sentarte con la Karla de hace 20 años, ¿qué le dirías?
Que no tenga miedo de cambiar de ruta, levantarse, seguir aprendiendo y confiar en sus fortalezas. Que los resultados importantes toman tiempo y que el liderazgo no siempre consiste en tener respuestas, sino en hacer las preguntas correctas y encontrar a las personas adecuadas para construirlas.
Imaginemos que estamos en 2036. Alguien escribe sobre Karla Mawcinitt. ¿Qué te gustaría que dijera?
Me gustaría que dijera que ayudamos a demostrar que el origen no determina el destino. Que Aula Por México® llegó a cientos de comunidades y que un millón de mexicanas y mexicanos encontraron oportunidades para concluir sus estudios, desarrollar habilidades y acceder a un empleo digno.
También que empresas, gobiernos, universidades, organizaciones sociales y comunidades entendieron que juntos podemos lograr lo que ninguno podría hacer por separado. Y, en lo personal, que mis hijos, Maria Fernanda y Carlos Guarneros Mawcinitt, crecieron con amor por México, responsabilidad de servir y la convicción de que siempre podemos contribuir a construir un país mejor.