LA IA TRANSFORMA A QUIENES REDISEÑAN EL TRABAJO
Emanuel Delgadillo Hernández
Director de Estrategia Digital
ARCO Áreas Comerciales
Socio IOS desde 2022
Entre 2000 y 2001, uno de los gigantes mundiales del calzado deportivo protagonizó una de esas historias que nadie quiere contar en una junta directiva. Invirtió en un sistema para pronosticar su demanda. La promesa sonaba irresistible: una cadena de suministro más inteligente, con mejores pronósticos e inventarios más precisos, pero el resultado fue de película, ya que el sistema mandó fabricar demasiados tenis que el mercado no quería y muy pocos de los que sí se estaban vendiendo. ¿El saldo? Más de cien millones de dólares en ventas perdidas en un solo trimestre y sus acciones desplomadas casi un 20 %.
CUANDO LA TECNOLOGÍA AMPLIFICA EL DESORDEN
Lo interesante no es que el software fallara, sino por qué falló. La compañía alimentó el sistema con datos viejos y desordenados y, con la prisa de encenderlo todo de golpe, ocasionó que la tecnología, en lugar de ordenar la casa, hiciera más visible el desorden. Y si esto le pasó a una empresa de ese tamaño, con todos sus recursos, imagina lo fácil que es para una empresa que apenas está ordenando sus procesos.
La transformación digital no fracasa por falta de inversión. Normalmente fracasa porque intentamos ponerle un motor nuevo a un barco con el timón roto, cambiando plataformas, comprando licencias y hablando de la IA como si fuera brújula, mapa y capitán al mismo tiempo. Pero si no tenemos una dirección clara, las prioridades cambian cada lunes y nadie sabe quién toma las decisiones, entonces no hay transformación. Hay maquillaje digital.
NO SE TRATA DE AUTOMATIZAR POR AUTOMATIZAR
El mayor impacto de la digitalización no aparece cuando automatizamos tareas sueltas, sino cuando rediseñamos flujos completos de trabajo, cuestionándonos qué hace una persona, qué puede hacer una máquina, cómo se conectan las tareas y dónde se toman las decisiones. Automatizar, entonces, no debería significar "quitar personas", sino quitarles carga inútil. Cada minuto que dejamos de capturar lo mismo tres veces, perseguir autorizaciones o corregir errores manuales es un minuto para pensar, mejorar o crear, así que una pregunta inteligente que podemos hacernos hoy no es: "¿A quién va a reemplazar la IA?", sino: "¿Qué parte del trabajo ya no deberíamos seguir haciendo así?"
LA TRANSFORMACIÓN TAMBIÉN ES HUMANA
Por eso, la transformación digital es menos tecnológica de lo que pensamos y más humana de lo que muchos quieren admitir. Y está liderada por personas capaces de hacer preguntas incómodas, simplificar procesos y priorizar con valentía, porque rediseñar el trabajo siempre incomoda a alguien. Debemos tener en mente que no se trata solo de saber usar las herramientas, sino de poder rediseñar el trabajo alrededor de ellas, porque la IA no transforma empresas por sí sola: transforma a las que tienen líderes dispuestos a rediseñar sus barcos mientras siguen navegando.
¿QUÉ ESTÁS AMPLIFICANDO?
Así que la cuestión de fondo no es qué herramienta vas a comprar este año. Es esta: cuando la enciendas, ¿qué va a amplificar: tu claridad o tu desorden?